Torre de Hölderlin / Museo de Hölderlin
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Historia del Museo Hölderlin

La apertura del Museo Hölderlin en la Torre está ligada a la familia Eberhardt. Ya antes del incendio,  "la vieja Eberhardt" había enseñado a los visitantes la "habitación circular", a la sazón aquilada entonces a estudiantes. Poco después de la reconstrucción Fritz Eberhardt, el hijo, hacía pasar como "habitación de Hölderlin" la de la perte inferior de la torre, amueblada al estilo de la época. Cuando, en 1915, intentó mediante anuncios en la prensa vender los muebles que presumiblemente eran del poeta, la ciudad alquiló la habitación, que Eberhardt continuó gestionando como "habitación conmemorativa".

En 1921/22 Fritz Eberhardt vendió la casa a la ciudad, pero siguió viviendo en ella. La "Asociación para la Conservación de la Torre de Hölderlin" contribuyó considerablemente al a su adquisición a través de una colecta supraregional. A cambio se dejó a su cargo la habitación conmemorativa, que permaneció prácticamente inalterada hasta la muerte de Eberhardt en 1944.

En la posguerra, un período de gran carencia de habitaciones, la casa fue destinada al alojamiento de los sin techo. En 1954 la Sociedad Hölderlin, refundada tras la guerra como sucesora legal de la "Asociación", instaló en la planta baja sus oficinas y una pequeña exposición. La "Habitación de Hölderlin" siguió estando hasta 1978 en la zona inferior de la torre. Sólo entonces se pudo incluir el verdadero cuarto circular de la planta superior en una exposición más amplia, documentada por Werner Volke en el Marbacher Magazin "Hölderlin in Tübingen". Como esta mejora tampoco resultó satisfactoria, debido a las poco propicias condiciones para la instalación de exposiciones, la ciudad y la Sociedad Hölderlin se decidieron a renovar integralmente la casa. Ese proyecto fue realizado en 1984 gracias a la  generosa ayuda de la Fundación Robert Bosch y de la ciudad de Tübingen. Se corrigieron, donde se consideró necesario, los cambios realizados en la reconstrucción de 1876. Con la reubicación de la escalera en su antiguo emplazamiento el visitante de hoy puede volver subir a la habitación circular, como en los tiempos de Hölderlin. Por lo visto, se renunció a reducir esta habitación a su dimensión originaria porque no fue posible reproducir su forma poligonal. La Torre debía seguir siendo como era y es conocida como "Torre de Hölderlin". En la actualidad, el cuarto circular está vacío, a excepción de dos sillas que acaso provengan de la casa. Algunos de los últimos poemas de Hölderlin recuerdan a quien vivió aquí durante 36 años.